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domingo, 9 de marzo de 2014

Arbol que nace torcido, jamás su tronco endereza



Autora : Doris Sánchez


República Dominicana es un refranero popular inagotable,  los refranes hacen alusión a  hechos puntuales, anécdotas y experiencias tal vez vividas por nuestros antepasados,  es más bien un consejero personal que advierte del peligro antes de llegar a él o resalta algunas cosas buenas que merecen ser copiadas por los demás.  En relación a la herencia que nos dejan nuestros padres me quiero dirigir a lo positivo que hay en ello, el padre siempre dando ejemplo al hijo para guiarlo por el camino de la verdad, la rectitud y la justicia, mi madre siempre nos hacía referencia de la vergüenza que se sentiría por una u otra cosa,  nos dejaba de frente los dos lados, el malo y el bueno, el que recoge frutos y el que te lleva a la bancarrota económica y moral, sobre todo la moral para ella tenía gran peso porque sería era como ninguna otra, lo digno y respetuoso le podía más que a nada por haber crecido dentro del ámbito de la tabla dura de la exigencia familiar.
Al hijo no se le dice lo que debe hacer, se le enseña con el ejemplo, los padres van delante salvando los obstáculos y los hijos que son más débiles vienen detrás para seguirles hacia ese camino seguro.  No me vale que un padre diga hijo no beba cuando él se embriaga, que una madre diga no seas prostituta cuando ella vive de esa profesión, tampoco me vale que el padre diga, no fumes cuando él fuma a raudales,  hijo no metas la mano  en lo que no te pertenece, cuando el padre llega a casa con el botín de su último golpe.  Con todo esto quiero decir que las palabras se las lleva el viento, al hijo hay que enseñarle a ir por lo recto, a trabajar y vivir del sudor de su frente, a respetar las normas y las leyes, y a tener unos objetivos de vida correctos, ser el hijo de mamá o papá es bueno pero todos debemos llevar una trayectoria lo más limpia posible para evitar que alguien nos escupa en la cara palabras que no deseamos escuchar, o vernos obligados a responder donde menos deseamos estar.  Dime con quien anda y te diré quién eres, las malas compañías no son buenas y todos las evitamos para no vernos envueltos en cosas ajenas que más que favorecer puden perjudicarnos, más vale solo estar solos que mal acompañados.

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