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sábado, 9 de noviembre de 2013

Más allá


Autora : Doris Sánchez


A veces   dejamos de lado  cosas fundamentales para enfocar la mirada y pensamientos en algo que realmente no nos vale  la pena.  Cuando comparto con mis amigas  me doy cuenta de que dentro del tema siempre aparece la sombra del pasado, esa que nos bloquea e impide mirar hacia el futuro que  de seguro  tendrá  cosas maravillosas para nuestras vidas,  pero no le damos la oportunidad de hacerse presente.
Cuando el  disco duro de mi  ordenador está saturado me aparece una nota recomendando que elimine elementos incluso me ofrece ayuda para hacerlo por si yo no supiese hacerlo, lo mismo me está pasando en el móvil del que acabo de eliminar casi todas las fotos   y archivos guardados y me sigue diciendo que he alcanzado el máximo de elementos archivados cuando poco me queda  en él  lo que  me ha  invitado pensar   qué estará  pasando igual el problema no es el ordenador ni mi móvil, el problema puedo ser yo y la que debe cambiar  he de ser yo y por eso me paso horas y horas planeando un cambio radical en mi vida sin tener que pasar por el  quirófano, un cambio de mente  porque de corazón es imposible.  
Los objetivos de vida deben empezar por nosotros mismos, esos cambios para bien que desde nuestro interior nos pide a gritos la salud y el bienestar  emocional,  lo más importante es no cerrar del todo las puertas ni las ventanas porque la soledad total no existe más bien es que andamos despistados y no captamos el mensaje,  miro en mi entorno y de vez en cuando alcanzo a ver a ese señor que asomado a su balcón mira hacia donde me encuentro y  aunque solo salga para fumar un cigarrillo quiero pensar que  es un aviso  de  que la vida continúa, que hay que cargar con la mochila que nos ha tocado unas más pesadas que otras  y  seguir andando  hacia el frente con paso firme como si conociésemos el camino aunque tengamos que ir preguntando cómo llegar a la meta deseada pero antes tenemos que saber qué es lo que queremos.    El primer día la sentirás muy pesada y como tendrás que irte deshaciendo  de lo que menos necesites al final  se aligera el paso y  ansía la llegada a la meta.  Cada vez   que veo en la tel la reacción  expontánea de Rafa Nadal después de cada triunfo  aprecio el esfuerzo, la gratitud y la nobleza de corazón y cuando se echó a llorar como si fuese un bebé yo también lo hice porque el ser humano  después de  adulto jamás dejará  de ser un niño, de tener sueños y de valorar el propio  sacrificio también el de los demás
 

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