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viernes, 5 de julio de 2013

Vive!


Autora :  Doris Sánchez

Se nos pasa parte de la vida y no reparamos en ello, llegamos a pensar que una madre debe estar ahí a pie de cañón para lo que nos haga falta, todos los días de nuestras vidas, primero de niños, luego de adolescentes, ya de adultos llamamos a la vieja para decirle vamos para allá, ellas tan abnegadas preparando el recibiendo cual si fuese el hijo pródigo que regresa  a casa pero no, es su querubín, uno de sus pimpollos o todos sus hijos que a sus brazos vuelven pero hemos olvidado algo  ¿Qué pasará cuando los brazos de nuestros padres que hoy viven  ya no se puedan extender más para recibirnos con alegría? muero de angustia de solo pensar lo mal que lo pasaré el día que no tenga la fuerza que me impregna mi madre porque ¿saben una cosa? Ella es el motor de mi existencia,  recorreré mares y cielos, llegaré hasta ella y me enterraré en su cuerpo, sentiré su calor humano y le diré Madre querida estoy aquí, no sabía cuánto te quiero y lo importante que eres para mi vida, por  ti soy lo que soy y te aseguro que no soy más que tu hija que te adora y admira, que se siente muy
 
orgullosa de tenerte como madre y que te pido perdón  por todo lo que por la falta de conocimiento o madurez física y espiritual te hizo sufrir, tener a una madre es tener la gloria asegurada,  por qué pasamos de nuestros padres cuando en la mayoría de los casos tanto se han esforzados por darnos una vida digna, estudios y cubrir todas nuestras necesidades, por representarnos y darnos esos sabios consejos que cada día brillan más por su ausencia,  mi madre está con vida y te juro por Dios que  pese a toda circunstancia que pase en la vida, soy la mujer más feliz porque solo pensar en ella me llena de energía y bravura cual torero delante de un toro  en su faena más especial, esa que jamás se olvidará.  Hoy extiendo un clamor hacia esas valientes campeonas que  contra viento y marea han dado las caras por sus hijos, casadas, emparejadas o en solitario  han sabido ser el eje motor de una embarcación que bien pudo irse a la deriva.  Mami voy hacia tus brazos, estos días siento mamitis, ganas de volver a ser pequeña y mimada, gracias Dios por permitirme reconocer que todavía tengo un corazón que late con fuerza y ama al ser más hermoso de la tierra, mi madre!!
 

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