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domingo, 3 de marzo de 2013

La prioridad es Dios



Autora :  Doris Sánchez




En una etapa de mi  vida creía en la iglesia  y sobre todo en su gente, en esa que la representa y que en la tierra hace lo que haga falta imitando lo que haría Dios e intentando lograr de manera imposible su perfección.  Acudí a un congreso cristiano a Toledo en el que compartí con mucha gente de mi entorno y de todas las regiones de España que  en mismo hotel que nos hospedamos se dieron cita para rendir tributo al Dios creador de todas las cosas, de los cielos y mares, de la tierra y sobre todo del hombre.  Dos días de completa emoción y entrega más profunda porque te encuentras contigo mismo y  de paso revisas las actuaciones de tu vida, cambio de pareceres y motivación para empezar una vida nueva.

En ese congreso me gocé mucho con las alabanzas sobre todo con la actuación de Rocío Montoya una intérprete de música cristiana alicantina y  de procedencia gitana,  que acompañada de su guitarra y  una  voz  con suaves matices que  más parecia el canto de un coro celestial, interpretó canciones tan hermosas  con parte de la vida misma que nos llenaron de emoción a todos los presentes que no podíamos dejar de sentir la presencia de Dios en el en amplio auditorio abarrotado de gente creyente  que allí buscaba respuestas a sus preguntas y la confirmación de su fe.
 
Poco hablo de mis creencias religiosas que en principio fueran en la iglesia católica con bautismo, primera comunión, confirmación, catequesis, impartir clases de religión en el pueblo y los campos hasta que me hice adulta,  seguí visitando iglesias hasta llegar a la evangélica donde me afinqué y mostré a mis hijos, hoy sigo creyendo en Dios porque es mi dador de  vida, mi salvador y el que  más comprende las situaciones que a diario debo enfrentar, no me congrego en ninguna iglesia porque el hombre cristiano me ha fallado, en sentido general ese entorno no ha estado a la altura de las circunstancias cuando así lo he necesitado, Dios no habría hecho lo mismo y de ahí mi contradicción cuando se me reclama que todo creyente debe congregarse, en mi caso es distinto y así lo  hago entender con más que justificados motivos, creo en Dios y a él entrego todo lo que haya en mi corazón, él jamás de defraudará, no me juzgará, ni reprochará,  y jamás  me volverá la espalda en momentos de necesidad todo lo contrario, colocará plumas de las alas de sus ángeles para hacer más suave mi andar, me tratará con amor y secará mis lágrimas. 

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