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domingo, 2 de febrero de 2014

Como las olas del mar


Autora : Doris Sánchez

El “Moriviví” es  una planta cuyas hojas  muy verdes se cierran solo al tacto, mucha sensibilidad y un placer indescriptible que cuando niña disfrutaba junto a mis hermanos y amigos, nos íbamos al monte en su busca y siempre la encontrábamos por ser una planta silvestre.  Lo aplico a mi propia vida y lo encajo en distintas etapas  con grados alternos se sentimientos en mi interior,  otra planta muy inteligente es la llamada en mi tierra natal  “Putica de noche” era todavía más hermosa y especial, sus flores   en llamativos colores, muy pequeñas pero  hermosas se abren y perfuman todo el entorno solo por las  noches y su aroma es muy fácil de reconocer,  mientras que por el día están cerradas.  Yo me siento como ellas, tan variable como mi presencia aunque a veces sea en ausencia, la vida ha girado  en mi entorno con tanta rapidez que trabajo me ha costado encajar en el punto donde me encuentro pero intentando siempre salir y avanzar en el camino hacia el objetivo deseado.  Nadie nos puede garantizar lo que no espera unos pasos más adelante, de todo esto saco lo importante y es que pese a todo, mis ideales y objetivos siguen siendo los mismos, hay que salir del túnel que nos dificulta la visión, más adelante todo brillará con luz propia aunque los tiempos recién pasados  hayan dejado huellas sobre nuestros cuerpos y más en el corazón.  Agradezco a la vida que a veces me ha golpeado sin piedad pero también, que me ha dejado  el aliente necesario para entender que  todo es necesario, que las experiencias deben ser vividas, sufridas y asimiladas, festejadas cuando el caso lo amerite y al final quedarnos con la esencia del aroma inconfundible de nuestros sueños y los buenos recuerdos.

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