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miércoles, 26 de diciembre de 2012

El precio de la felicidad



Autora : Doris Sánchez

Hola a todos, me estoy tomando un merecido descanso navideño  para compartir con  parte de la familia, os deseo muchas cosas buenas para este fin de año y que el 2013 llegue con buenas nuevas para todos, especialmente para los que estos últimos años han sido tan difíciles.  Caminante no hay camino, se hace camino al andar pero al andar debemos procurar llevar siempre los pies sobre la tierra y tener muy claro nuestros objetivos y necesidades.  Dentro de unos días finalizará  un año  que meteré en un cofre y luego  cerraré para siempre con broche de oro para intentar olvidarlo, lamentablemente en el camino quedarán personas que una vez formaron parte de mi vida,  necesito huecos vacíos   que   serán ocupados más adelante por gente que merezca ser parte de mi  presente y tal vez de mi futuro.  Todo no es casualidad, es la vida y  casi mejor no lamentar lo que perdemos, hará días leí algo interesante, se trataba de un comediante que contaba el mismo chiste una y otra y otra  y otra vez, la gente cada vez reía menos y él se preguntaba, por qué la gente no puede reír muchas veces del mismo chiste, cuando a cambio  lloraría  una y mil veces por  algo que  le sucediera en el pasado y dejara un gran  dolor ¿seremos tan masoquistas hasta el punto de que el  sufrimiento propio nos cause placer? ojalá que no,   pero  mucho me temo que va a ser que sí, ¿tanto nos cuesta poner un punto y final?  nos negamos a olvidar y el pasado nos acompaña en el presente y con poso esfuerzo también en el futuro, así no llegaremos a ningún lado.


Es recomendable  poner  la  atención  hacia   lo que está pendiente por llegar.  Tengo muchos planes para el nuevo año y de manera muy especial,  cambiar mi vida de forma radical,  renovar mi cuerpo y mi mente, porque los tiempos cambian y si no acelero el paso  me quedaré en medio de la nada y la verdad que eso no me gustaría para nada dados mis continuados esfuerzos en busca del camino indicado, de las acciones aparentemente correctas y del no retroceden ni para coger impulso. 
 
El  31 de diciembre despediré como nunca a un año que dejó mucho dolor, impotencia y tristeza en miles de hogares de España y el resto del mundo, un año muy malo que espero deje  paso a la prosperidad, al amor, la paz, la solidaridad, al respeto y sobre todo a la compasión por el dolor ajeno, os mando un abrazo muy grande desde Barcelona donde me encuentro disfrutando más de lo que había imaginado, rodeada de parte de mi familia con un buen tiempo inimaginable que más parece otoño que invierno.  Hasta muy pronto, perdonad mi ausencia he estado envuelta en asuntos muy importantes para mi vida futura, ya os compensaré de alguna manera.   Felices días finales del 2012.
 
 

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