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miércoles, 6 de febrero de 2013

Fuera de mi vida!!



Autora :  Doris Sánchez
 


¿Alguna vez te has sentido tan identificado con otra persona que hasta has llegado a coincidir con sus gustos, sus ideas, maneras de pensar y hasta de sentir y vivir, Sufriendo sus tristezas y decepciones, Sus malestares y hasta sus enfermedades, de seguro que en algún momento habrás sentido ganas de acudir al médico en su lugar para ahorrarle las molestias y hasta dolor, o habrás dejado de hacer deportes y cuidarte físicamente por solidaridad con alguien muy cercano que no goza de tanta salud. Cuando abandonas tus hábitos, gustos por una música específica o dejas de bailar porque esa persona no sabe hacerlo o no puede, o tal vez no le interesa aprender, para toda costa evitarás siempre que no se pueda sentir mal, eso es solidaridad o mucho aguante.
 
Te has sentido alguna vez motivado a vestir, peinarte y hasta usar los tacones según las preferencias de tu pareja o alguien cercano  dejando de lado esos detalles que tanto te distinguían y favorecían a la vista de todos  y que generaban  constantes piropos que elevaban tu autoestima? No me refiero a espionaje como vemos en las películas, hablo de hechos reales que muchas personas han vivido y que apenas se acuerdan mientras otras por el contrario agradecen haber empezado a vivir de nuevo después de distanciarse por la razón que sea, de la (s) persona (s) causante (s) de esa paralización en sus vidas. Transformarte y dejar de pensar en tus propios gustos y deseos, para evitar discusiones con tu pareja o entorno más cercano ¿por sentirnos mayor o porque nos quieren hacer sentir mayor? Cada persona tiene su edad, su vida y debe vivirla sin arrastrar a los que les rodean,  hay casos tan extremos que  llegan a hacerte sentir culpable y a vivir su propia vida (me refiero al egoísmo de algunas parejas, no a otras enfermedades o personas) 
 
 
En parejas con edades muy dispares  una de otra, lamentablemente el de mayor o el más estrecho de mente o de edad (que pueden ser las dos cosas a la vez) tiende a privar a su pareja más joven de cosas propias de su edad, ni te enteras y te ves usando ropa apropiada para tu abuela (y no todas las abuelas, porque hay abuelas muy modernas) como una forma de protección ante la tentación o el miedo a perderte.
 
En la vida hay etapas obligatorias que  debemos vivir en carne propia conforme pasa el tiempo y los años vividos, no conforme a las parejas que tengamos y lo que estas nos impongan, me parece irreal lo que observo cada vez que abro mi armario, estoy retrocediendo en el tiempo, mi ropa parece el de una mujer de mi edad porque todavía soy joven, cuando llevo una minifalda (moderada) o unos legan con camiseta larga y altos tacones, o un escote que me sienta muy, me miro al espejo y me siento muy feliz de ser independiente y libre de cualquier intromisión indeseada en mi vida, me he perdido unos años de felicidad y sobre todo de libertad pero ya los estoy empezando a recuperar, estoy viviendo mi vida, la que corresponde y merezco.  
 

Nuestro cuerpo es nuestro, todo lo que  hay en él  nos pertenece  y debe gustarnos primero a nosotras mismas, luego a los demás. Debemos aprender a tener compañeros no propietarios, por más que alguien diga que te quiera jamás debes permitir que traspase la línea que atente contra tus derechos personales, nunca pidas permiso para llevar tal o cual prenda, el permiso lo tienes ya concedido, es tu cuerpo!!   Algo que no acabo de entender es que los que llegan a nuestras vidas les ha llamado la atención, nuestro cuerpo, ojos, caminar entre otros atributos, y toca la casualidad que todo lo hermoso que un día descubrieron en nosotras quisieran ocultarlo todo lo que se pueda, revestirnos de una envoltura en papel de periódico para que los demás no puedan ver lo que ellos un día miraron, eso es egoísmo y hasta posesión y si es el hombre que te compra la ropa me entenderás mucho mejor.  Una de mis canciones favoritas  por muchos años  se titula "Fuera de mi vida" y la interpreta magistralmente Valeria Lynch, la ponía a sonar y cantaba hasta casi desgarrar mi garganta (en Dominicana  cantar es parte de la felicidad) me escuchaban todos los vecinos y la cantaba con igual o más rabia que su intérprete, una canción de desamor  que gusta a muchos y que  nos sirve de desahogo cuando finalizamos una mala relación sentimental, echamos fuera toda esa furia antes contenida porque ya no es necesario seguir disimulando, la vida sigue y casi mejor llevarla en solitario cuando no se tiene a esa persona que alegre nuestros días. 
 
El  "señor"  (así con minúscula y entre comillas) solía decir, me gusta que llegue el verano porque las tías se despelotan  pero tú no,  porque eres mi mujer   ¿por cuanto la compraste?

Nunca permitas que nadie  robe tus derechos y mucho menos tu alegría, tu personalidad  y tu sonrisa.  Porque soy dueña de mi vida, acompaño este artículo con unos  pantalones cortos  a mis  más de 50  años, y no pasa nada!!  hago uso de un derecho que me corresponde, algún problema??
 
 

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