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sábado, 23 de febrero de 2013

Reír es mejor que llorar



Autora :   Doris Sánchez


Cada persona reacciona de distinta manera ante situaciones complicadas, nos ponemos nerviosos y lo demostramos de distintas maneras, unos se frotan las manos, otros se les debilitan las rodillas causando mareos o llegando a sufrir desmayos, nos sudan las manos o la frente, o damos vueltas al anillo o pulseras que llevamos, otros quedan mudos o hablan con dificultad, las emociones brotan a la vista de los demás cuando a veces pensamos que lo tenemos todo controlado pero no.  La incontinencia urinaria pudiera ser una reacción nerviosa, alguna vez habrás colocado las manos debajo de una mesa para esconder sus temblores o tal vez  toques de manera compulsiva el pelo, una oreja o pendiente,  mover  las piernas tambaleantemente ante una entrevista muy importante ya sea sentimental o laboral  (esta última que para muchos se convierte en un  mal trago). Todos habremos tenido alguna vez al menos un recuerdo fruto de un momento muy comprometido y lo entiendo porque yo también he pasado los míos.

 
Los momentos más importantes de nuestras vidas queremos que sean perfectos, un cumpleaños, comunión de los hijos, bautizos, cumpleaños, un aniversario de bodas, comidas y cenas familiares en fechas tan importantes como la  navidad, nos esforzamos en que todo salga a la perfección pero olvidamos que factores tan importantes como el control de los nervios determinará el éxito o fracaso de la velada.   Si te has casado u organizado la boda de alguien cercano me entenderás mejor, una boda es algo tan importante, el final de un antes para iniciar una vida futura junto a alguien que elegimos para ello y ser además el padre de nuestros hijos, muchas tensiones, imprevistos que surgen, que si va a llover o si no, si el traje vino con  desperfectos,  entre cientos de  circunstancias que amenazan con aguar la fiesta pero en este caso, los nervios vinieron de la mano de la novia que de esa forma expulsó toda la tensión contenida,  es normal cuando se cuenta con la complicidad de familiares y amigos y más de quien oficia la ceremonia, lo que más extrañé es que después de la risa incontenida casi siempre viene el llanto pero no fué así. 
Este ha sido un feliz comienzo de historia de amor, que la risa le dure para toda la vida en unión matrimonial. 

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