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martes, 27 de julio de 2010

Devuelvanme a mis hijos pequeños



Por : Doris Sánchez


Por asuntos personales he viajado a Barcelona y al llegar a la parada de taxis una niña corría alegremente entre la gente con un folio en la mano, la vi detenerse delante de una señora al tiempo que le decía en perfecto catalán ¡¡MAMI TE HE TRAÍDO UN DIBUJO DE REGALO!!! este gesto me hizo recordar lo feliz que yo era cuando mis niños me traían dibujos y florecitas que recogían por el camino al salir del colegio y de regreso a casa, un regalo para mami, esas tarjetas hechas por ellos mismos para esas fechas importantes.
 
Los niños desean tenerte cerca, yo fui muy afortunada porque mis hijos me amaron y valoraron en demasía de pequeños, yo era su ídolo, la madre coraje que todo hijo de separados desea tener. Era la más conocida del pueblo por ser locutora, era la Empleada del Banco Central, guapa, independiente, abogada, era la mejor mami del mundo, momentos que debemos apurar despacio, tiempos que se van y no vuelven jamás, pero que estarán por siempre en mi memoria.

Cuando los hijos crecen la misma naturaleza parece incidir en ellos, los hace más hombres, alejarse de los padres, que sus amigos vean que son machotes, y que pueden con todo, aunque no sea cierto.

Cuando hemos recibido tanto, y de repente estamos apartados a un lado esperando reacciones que a veces no llegan solemos preguntarnos qué habré hecho mal? y nos revisamos llegando incluso a sentirnos culpables DE NADA... pero culpables.
 
La falta del diálogo, de que nos comenten sus proyectos, gustos, preferencias, novias, lo que sea, pero que nos permitan saber algo más de ellos mismos. Si yo pudiera pediría me devuelvan mis niños tan pequeñitos y amorosos, esos loquillos encantadores que me llenaban de besos, masajes, abrazos y caricias, pero no se puede, porque al crecer piensan que ya esos detalles no son necesarios, y si es posible ya abrasarán a sus novias, sus esposas,  a sus hijos pero y nosotros los padres, qué???    hey...., que estamos aquíiiii

Recuerdo con gracia que una gran parte de mi vida la pasé capacitándome intelectualmente para que los míos se sintieran muy orgullosos de mí, ahora totalmente renovada me acabo de enterar que con los hijos grandes e independientes hay que dejarse de melancolía y tristezas, la vida empieza otra etapa muy especial, tonta yo, acabo de descubrir que me he abierto a la vida, que es hora de pensar en mí, en mis sueños, buscar las metas y mi realización para mi satisfacción personal, amarme, mimarme, darme todos los placeres que merezco y disfrutar de esta hermosa libertad que ahora vivo y sobre todo buscar esa felicidad que está en alguna parte, que los hijos hagan su vida sin que para ello yo deje de vivir. 28 y 29 años tienen mis hijos ya dos hombres, pero para mí siguen siendo mis niños!!
 
 

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