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domingo, 5 de agosto de 2012

En el punto de mira


Autora  :  Doris Sánchez


Reiteradamente  nos pasa que estamos buscando algo pero oh casualidad, hemos olvidado que cosa era  pero la seguimos buscando,  tal vez  hasta regresemos al lugar de inicio porque muchos aseguran que así se consigue recordar.  Hice un curso para atención a enfermos de Alzheimer  también otro para el cuidado de personas mayores y esa experiencia me demostró que nuestros mayores a pesar de sus problemas de salud siguen manteniendo viva dentro de su ser esa actividad mental que de antes formaba parte de sus vidas y les hacía sentir personas más útiles y capaces de conseguir sus objetivos.  Muchos de ellos labraron la  tierra, trabajaron  en la ganadería,  fueron comerciantes o Funcionarios Gubernamentales, abogados, médicos, ingenieros, altos cargos p´ñublicos o privados,  militares u otros, gente que su día a día era el constante conseguir aquellas cosas necesarias que les compensarían con una remuneración económica para satisfacer sus  necesidades personales y las del hogar.
Lo miro desde dos vertientes,  mantener a un niño sentado por mucho tiempo en un mismo lugar sin antes haberle dejado algún entretenimiento que apare su atención  sin que a la primera corra detrás de ti o cualquier otra cosa, algo muy difícil por no decir imposible, hasta los que todavía no saben caminar se las arreglan para abandonar el lugar.  Los mayores tienen comportamientos muy parecidos, pese a su dificultad para caminar necesitan moverse, estar quietos en un mismo lugar les resulta a veces difícil, por eso debemos entender la impotencia de los encamados  que si no les cambiamos la posición con frecuencia, terminan  padeciendo  dolorosas úlceras.   Te los encuentras a mitad del  pasillo  cargando con un andador o muletas y a mayores llevando  entre  sus manos otros objetos que en una caída  entorpecería su reacción y anularía el efecto amortiguador que suelen aportar los brazos en una acción instintiva de todo aquel que se sienta en peligro, y hasta de podrían convertir en objetos mortales (cucharas, cuchillos, tijeras, objetos de metal,   unos lentes con cristales, hasta un cepillo de dientes sería peligroso)

El objetivo no es más que satisfacer la necesidad de dar un aspecto de cara a los demás,  saciar esa inminente necesidad de demostrar que somos competentes, que todavía tenemos luces  y que mejor no podemos estar, el objetivo es saciar esas necesidades y apetencias personales de cara a nuestro ego personal pero también hacia los demás  todavía no lo manifestemos,  a diario  hacemos el doble trabajo de intentar estar bien para nosotros mismos pero también en la búsqueda del referente exterior que nos dé  un aprobado.  Habrás visto la cara que ponen los pequeños cuando logran algo, cuando hacen algo  nuevo o muy gracioso, siempre   esperan  que le felicitemos y si no te diste cuenta hasta vuelven a repetir la acción  para que   le  felicites y hasta aplaudas  por lo que acaba de hacer!!!  A eso me refiero, al reconocimiento que todos  sin que la edad fuera determinante,  en algún momento esperamos recibir como compensación a cualquier sacrificio o logro alcanzado.

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