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miércoles, 26 de enero de 2011

El sabor de los concursos





Autora: Doris Sánchez




 
En Dominicana diríamos rifas, aún recuerdo a mi madre hará muchos años limpiando cada envoltura de sopitas Maggui para acumular en montañitas de a 10 unidades para luego cambiar por participaciones en sorteos que a veces le dejaba alguna que otra sorpresa al pasar la guagua anunciadora encargada de revisar si tenían premios, lo que de resultar ser cierto sus hijos festejábamos alegremente como si hubiese ganado el premio mayor de la Lotería Nacional.


 
Los hijos heredamos muchas costumbres de los padres, a mí me toco seguir con la tradición de los sorteos y muy buenos premios que he ido acumulando a lo largo de mi vida.   Mi madre  ha descontinuado su práctica pero he aquí a su más digna representante. En República Dominicana recuerdo con agrado todos esos objetos que ganaba por diferentes vías y que también celebraba con mis hijos al llegar a casa. Fiestas en grande con orquestas y solistas amenizaban esas fechas tan importantes como el Día de las Secretarias, de las Madres, el Aniversario del Banco entre otros, en los que siempre la gente se preguntaba si asistiría Doris, porque esa tiene una suerte!!! o sea que mi ausencia pudiera ayudar a que ellos ganaran los premios que yo dejaría de recibir por no estar presente. Me hice muy conocida por la buena fortuna que siempre me acompañaba, recuerdo una vez que conversando con Chespirito un popular mensajero del Banco Central le dije, yo quiero ganar una lavadora porque la mía estaba con problemas, me dijo te la ganarás y me vas a regalar la vieja para yo repararla y quedármela, dicho y hecho, la gané y de inmediato cumplí con mi promesa, extendiéndose la noticia por todo el Banco Central.


 
Los más gratos han sido los obtenidos e diferentes actividades realizadas por el Banco Central lugar en el que trabajé 12 años de mi vida. Desde vales para compras por 300 o 500 pesos dominicanos, hasta una televisión a color que de inmediato llevé a mi madre como un regalo, lavadoras, bajillas, dinero entre otros.




          Moto Aprilia que gané en España en Sorteo de  " Kinder Bueno"
        y que luego  vendiera      a   un señor de CEE para regalar a su hijo.



La moto Aprilia que gané con Kinder Bueno y luego vendí en 2000 euros,  dinero  que destiné a  saldar  la  deuda  bancaria de una persona insolvente  de mi entorno, como una obra de caridad que con toda seguridad  algún día Dios me habrá de multiplicar. 

 

En España tampoco me he quedado atrás, gané un micro hondas con "R" telefonía, una cena todo incluido con una  emisora emisora de radio local, y otra cena con un restaurante del casco antiguo de Santiago. Con Spanair gané el concurso Peper Jet, con un viaje a Banjul su nuevo destino desde España, con transporte aéreo, hotel y desayunos incluidos (no lo disfruté por causas ajenas a mi voluntad, era intransferible y para una sola persona), una moto enorme de Kinder Bueno, 600 euros en el programa de tv. Súper Sábado, En El Corte Ingles cristalería y mantelería en distintas promociones.


 
Me río de mí misma cuando haciendo compras en el súpermercado me detengo a verificar si los productos tienen o no concursos, es raro pero poco consulto la diferencia en sus precios y mucho menos en las onzas que contienen. Acumular etiquetas y códigos de barra le Leche Asturiana o cualquier otro producto con promoción para concursar es mi día a día, y eso no es delito.

 

He sido premiada por la revista Woman con la mejor carta para el mes de junio del año 2010, publicada en la misma edición y con premio de una cámara de vídeo y fotografías la cual recibí con tanta emoción, conservo la revista y cuando puedo presumo de escritora mostrándola a las personas más allegados a mí.

 

Pocas veces compro lotería y cuando lo hago es por un motivo especial nada relacionado a vicios ni nada de eso. El Sorteo de Navidad, del Niño, o botes extraordinarios porque eso sí, me encantan los botes porque si me sale será en grande.

 

Sinceramente el valor del premio a recibir para mí no es lo más importante, creo lo que satisface mi ambición es el mérito a tanta paciencia, a tanta atención a cosas que para otras personas pasan desapercibidas, aún me veo quitando etiquetas de los productos de limpieza de casa de mi hermana en mis visitas a Barcelona y más de una vez pensé si me estaría volviéndome loca pero no es así, cada uno con lo que se le coge, y si no tengo otras preferencias o en qué pasar el tiempo de manera que me haga sentir a gusto pues nada, a participar en concursos y a ver si la suerte me sigue favoreciendo.

 

Creo que la clave para ganar está en no aferrarnos a que por estar en un concurso ya somos ganadores, más bien dejar pasar el tiempo y que las cosas se den por sí solas, no forzar a la suerte, relajarnos y ser pacientes, es mejor ser sorprendidos a ser defraudados.



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