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domingo, 30 de enero de 2011

Un día Complicado

Autor: Doris Sánchez


Duermo como los ángeles y despierto el sábado 29 de enero muy tarde y con planes de hacer limpieza en casa para luego salir a pasear con las amigas, pero dicen que el hombre propone y Dios dispone. Inicio mis labores poniendo impecable la cocina y cuando llega la hora de comer enciendo la estufa ( lugar de cocinar, no es un radiador) para preparar en una sartén con aceite unos pimientos de padrón que me encantan y apetecía mucho comer, suena el teléfono y atiendo tranqulamente la llamada, era mi amiga para quedar en la tarde, le atiendo tranquilamente, me despido y cuelgo el teléfono, limpio la mesa del salón y coloco bien los adornos puestos encima de ella. No tengo prisas y al pasar por el pasillo miro hacia la cocina desde la puerta cerrada y por un fino cristal (todo producto del modernismo, antes no había puertas en las cocinas) una humareda inmensa y el centro de ella unas llamas que llegaban hasta el extractor, no me lo podía creer, era fuego en mi cocina y no entendía nada, o tendré altzheimer o un olvido profundo, abrí la puerta muy nerviosa y veo una sartén encendida, parecía la hoguera del Día de San Juan en Galicia, que contrario a los mismos festijos en mi pueblo natal San Juan de la Maguana, en la República Dominicana, en la cual el Patrón de sus festas es el mismo santo y se festeja con un chapuzón el el río a primera hora de la mañana en fin, era fuego y entre la humareda y los nervios no sabía qué hacer, apagué la hornilla pero seguía la lengua de fuego, pensé en rodarla hacia el fregadero pero no, agua imposible!! aumentaría la llama, de líquidos nada, pero tampoco pensé an algo sólido, harina o lo que fuera, estaba muy nerviosa, abrí ventanas, todo lleno de hollín muy negro y asqueroso, por favor, mi cocina limpita no me lo podía creer, pero no sabía qué hacer, si llamar a los bomberos, al 112 o a los vecinos, rodé la sartén hacia otra hornilla apagada y fría mientras me cubría la boca y tosía sin parar. No podía respirar, abrí todas las ventanas de la casa aún con el frío intenso de estos días, pero era necesario para que el humo que ya se había extendido silenciosamente por toda la casa escapara.

Poco a poco se apogó la llama y lo que veían mis ojos era casi increible, toda la parte superior y bajos de la estantería llena de un humo tan negro como la concienca de muchos personas. No me podía estar pasando a mí, precisamente un día con buenos propósitossoleado, un sábado sin lluvias en Galicia y con sol para más fastidiarme, un día en el que había pintado mis uñas con alegres y delicados trazos azules y mis manos estaban relucientes para salir a pasear, es como cuando dicen y vino el diablo y metió la cola, pues sí, se alteraban mis planes y lo peor, en contra de mi voluntad.

Estaba limpiando todo el desastre casi llorando y sin comer, ya no tenía ganas de encender la estufa (donde se cocina, no es un radiador) el tiempo corría y había quedado para las 6.30 de la tarde y eran casi las 3, tenía que darme prisas. Suena de nuevo el teléfono esta vez era el móvil(celular) me llamaba otra amiga que quería le acompañara a una ONG para buscar alimentos que dan a desempleados y personas sin recursos, yo tenía muchas ganas de conocer el funcionamiento de la misma, sobre todo me llamó la atención que era dirigida por emigrantes ecuatorianos, toma, y dicen que los inmigrantes somos delincuentes y que venimos a robar y buscar los papeles, engañar, defraudar, que si prostitutas y demás, pues no esta era una prueba palpable de ello. Quería verlo por mis propios ojos y de paso adquirir alimentos para mis amigas, total parados estamos casi todos.

Al llegar allí lo que ví me consternó, aún sigo sin comer, estaba muy nerviosa por lo que me había sucedido, pero allí, viendo con mis ojos lo que muchos jamás entenderían, famílias completas, jovenes, mayores, estudiantes hasta con sus libros en las manos, todos buscando paliar la situación , porque gracias a Dios los más desprotegidos tienen en España organísmos sociales a las que les importa su situación, y que sean inmigrantes los encargados es para aplaudirles por la labor que realizan.

No me conformé con estar ahí con mi amiga, quise más para quemar toda la adrenalina acumulada, hablé con una señora y le dije "yo quiero servir como voluntaria" se dijo está bien y marchó volviendo a los pocos minutos ante mí y me dijo usted me dijo que quería ser voluntaria? le respondí que sí, me dijo venga conmigo, me entró a los almacenes y pasillos y me dijo, eche en cada caja de esas tantos productos de estos, fideos, pastas, espaquetis, y queso, en minutos me ví cargando cajas, abriendolas con mis delicadas manos y recién pintadas uñas, rellenando cada caja como me habían dicho, lo que sentí no lo puedo expresar, en una hora no se cuántas cajas había llenado, aprendí a ir al almacén y suplirme a mí misma para lograr mis propósitos, el de servir y demostrar a los demás que aparte de que recibes algo debes dar de un poco de tí. Estaba felíz por haberme encontrado a varios dominicanos como voluntarios a los que orgullosa les decía con una gran sonrisa, yo también soy dominicana, pasadas las dos horas me despedí no sin antes adquirir los productos a un módico precio para llevar a una amiga que adoro y que veré mañana mismo como regalo de San Valentín, que para los dominicanos, es también el día del Amor y la Amistad.


Corriendo a casita con el corazón henchido de emoción y el maletero lleno de comida pensaba , si mi madre me huviese visto la verdad que estaría muy orgullosa de mí, le habría encantado y hasta se huviese puesto a ayudar también, aún fuera sentada en una silla por su parkinson.

Seguía sin comer pero ya no había tiempo para más, se era casi la hora de reunirme con mis amigas, me duché y vestí rápidamente no sin antes constatar que el pasillo y hasta el ascensor de mi edificio tenían olor a humos porque hasta allí se había extendido. Mi amiga que vive en el mismo edificio llegó a buscarme puntuamente, al verla sentí ganas de llorar pero tranquila y con una sonrisa le dije, hoy he tenido un día muy intenso y mientras caminabamos hacia el centro de la ciudad donde nos estaba esperando otra amiga le fui contando todo afán de mi complicado día, un día que prometía ser muy divertido.

No había comido y a decir verdad tampco me apetecía mucho, nos reunimos con otra amiga y juntas vistamos el Casino un bar muy solicitado en el casco antiguo y fue allí donde pusimos al corriente de todo a esta amiga que nos escuchó con mucha atención, es que me veía tan tranquila que llegó a pensar si era broma, luego acudimos al Salón Teatro a ver Memorias dun neno labrego, un monólogo escénico y narrativo sobre el libro de José Neira Vilas, y caracterizado por Cándido Pazó, obra muy divertida en la que reí a carcajadas, un monólogo de casi dos horas que no dejó indiferente a nadie y mantuvo la atención de todos hasta el final aplausos repetidos de un auditorio puesto en pie como premio la excelencia. Una vuelta por el casco antiguo, unos vinos, tapas, risas y más risas y vuelta a casa, donde solo llegar entré a la cocina por si huviese más inconvenientes pero nada, todo en órden, luego sentarme en el ordenador para compartir con ustedes este día impreciso, raro, desconcertante, confortable e incrédulo, estoy tranquila, será el efecto de los vinos? pues no, ha sido un día malo e indeseado con un postre delicioso que me ha hecho colocar en la piel de personas que no tienen nada, que necesitan de la caridad pero también en el lugar de esas personas que se les ha incendiado sus viviendas y de un minuto a otro pasan a ser sin techos, que están vagando por las calles o cobijados en casa de un familiar o vecino piadoso.

He aprendido que hay que ser cuidadoso, que si el teléfono no se puede atender en algún momento ahí está el buzón de voz que guardará mensajes, y si no que vuelvan a llamar. He aprendido que todos tenemos la obligación de saber cómo reaccionar ante una situación similar, verguenza ha de darme que estudié Prevención y Riesgos Laborales ja ja ja, es que te olvidas de todo, olvidé que en el pasillo de mi piso hay colocado en la pared un extintor. Tenemos que aprender a controlar los nervios y a evitar cometer errores que pueden empeorar la situación. El ladrón pone candado después que le roban y tanto, cuando todo estaba controlado lo primero que hice fue sentarme delante del ordenador para buscar en google " cómo apagar incendio en una sartén" y no me lo van a creer, hay muchas recomendaciones, pero en el momento de la urgencia no hay tiempo para ello.


Estoy bien, a los que se han reído ni pisca de gracia, es una realidad del día a día, un descuido puede causar muerte y pérdidas materiales, en un segundo pensé, ¡¡jolines soy inquilina y si arde este piso a ver con qué lo voy a pagar!!, olvidé que tiene un seguro, que existe un número para llamar a urgencias, olvidé todo y sentí mucho pero mucho miedo y nerviosismo, todo resuelto y habiéndoles contado todo para poder dormir en paz conmigo mismo esta noche me voy a mi camita, espero que el día de mañana me toque relajamiento por partida doble, eso sí a comer bocadillos frís o usar el micro hondas porque no me apetece para nada encender la estufa (cocina para los españoles).

Repito, que nadie se ría porque esto no ha sido una broma, le puede pasar a cualquiera si es que ya no le ha pasado, es una historia real, tampoco es el Día de los Santos Inocentes, caray!!!

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