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lunes, 28 de febrero de 2011

Millones en busca de la felicidad

Reproducción

Cuadernos de Tess-On


Vivimos en una sociedad que nos obliga a ser felices a toda costa y pasamos la mayor parte de nuestras vidas en busca de este estado de plenitud perpetuo.

La felicidad no es un ente objetivo y depende de factores que a menudo se escapan de nuestro control pero hay pequeños trucos capaces de ponernos en el camino hacia su conquista.En este preciso momento millones de personas buscan la felicidad como meta de su existencia, en parte porque tienen la necesidad interior de hacerlo y en parte porque el mundo Occidental la cifra como uno de los elementos imprescindibles del éxito y la abundancia.

Hay quien se atreve incluso a dar la receta: un buen trabajo, una cuenta bancaria saneada, amigos con los que ocupar el tiempo libre, una vida afectiva y familiar plenas y. Cuanto más de todo, mejor.

Felicidad desde dentro

El catedrático de Etica y Filosofía de la Religión en la Universidad Autónoma de Madrid, Javier Sádaba señala que "lo malo de la sociedad actual es que está intentando construir la felicidad desde fuera y no desde dentro. Esta la consigue uno, son momentos artísticos en el sentido de que es uno mismo quien los experimenta".

Estaríamos hablando de un convenio colectivo basado en la "felicidad material" pero alejado del todo de las verdaderas necesidades existenciales del ser humano. A lo largo de la historia se han dado varias explicaciones sobre el concepto, desde la definición filosófica de Aristóteles basada en la creencia de que el único ser que puede ser feliz es Dios hasta la teoría epicúrea del placer como base de una vida dichosa.

La religión católica señala que el destino del ser humano es volver al Creador y, en consecuencia la obligación del individuo es ser feliz y los idealistas alemanes como Fichte, suponen que quien no es feliz simplemente no es hombre.


El sentido de la vida está vinculado a la idea de felicidad que el ser humano persigue. La filosofía moral habla de la "buena vida" o "vida con sentido" tomando en consideración lo que debemos hacer y en función de ello lo que esperamos conseguir. Así, el ser humano dirigiría todos sus actos a la consecución de un fin superior, la esperanza de encontrar sentido a la propia existencia.

Pero no existe acuerdo alguno a la hora de definir qué es la felicidad o cómo podemos alcanzarla y quizás por eso ha sido denominada como un "imposible necesario" (Julián Marías) o "utopía necesaria" (C. Díaz), algo hacia lo que debemos tender.

"Existen tantas clases de felicidad como personas y, en buena parte la felicidad es un concepto misterioso e inescrutable. Creo que quien diga a secas que es feliz miente. La felicidad tiene una parte emocional pero por encima de todo somos animales racionales y lo que tenemos que hacer es equilibrarnos dentro como personas, conseguir conjugar los sentimientos y la inteligencia, de manera que adquiramos un estado general armónico y equilibrado,concluye Javier Sádaba.

El padre Gregorio Mateu, fundador de la ONG Felicidad Para Todos y párroco en la Iglesia del Inmaculado Corazón de María en Nueva York, está convencido de que "ser felices, mostrarnos agradecidos, viviendo atentos a la voluntad de Dios y cumpliendo nuestras obligaciones, es la actitud fundamental de un ser humano que toma conciencia de lo mucho que ha recibido".

La acción a través del pensamiento positivo puede ser mucho más satisfactoria y plena y numerosos estudios han demostrado que las personas que ven el vaso medio lleno y no medio vacío gozan de mejor salud a todos los niveles.

"Los seres humanos debemos mantener una actitud positiva que proyecte felicidad. Somos felices porque estamos vivos, porque sigue brillando el sol, porque hay alguien que nos ama, porque podemos disfrutar de una fruta madura, de un vaso de agua fresca, porque podemos sonreír, cantar, soñar.

Yo no sé lo que haré mañana, pero estoy bien consciente de cómo hacerlo: con un corazón contento, con una actitud positiva, con el vivo deseo de hacer el bien y de hacerlo bien", afirma el padre Mateu.

Desde la psiquiatría se trata de ayudar al hombre a explorar y recomponer los desajustes encontrados en su proyecto existencial y, ser positivo es también uno de los ingredientes esenciales para conseguirlo.

El psiquiatra Juan Francisco Díez Manrique, autor de El Refranero Psiquiátrico, explica: "La felicidad es una vivencia que liga un estado de ánimo 'positivo' y para sentirse feliz se requiere congruencia personal".

En el devenir existencial, debe aceptarse con serenidad no culpable lo "ya vivido"; debe contarse con un proyecto para lo que queda "por vivir". Con estas dos condiciones, si la vivencia de mi yo interno (lo que soy en mi intimidad) se ajusta a mi yo externo (lo que aparento ser), puedo permitirme disfrutar del presente y vivenciar momentos de felicidad.

En la actualidad las teorías de Martin Seligman, ex presidente de la American Psychological Association, han alcanzado una gran popularidad porque se centran en lo que ha denominado una "psicología positiva", preocupada por estudiar las emociones del ser humano y el desarrollo de sus virtudes para lograr la felicidad.

En realidad esta idea estaría muy próxima a la de la "buena vida" que defendía la filosofía moral, ya que se centra en los aspectos que hacen felices a los individuos para trabajar sobre ellos y potenciarlos.

En lacronica.com
Publicado por Desconocido.
lunes, 18 de septiembre de 2006

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