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lunes, 28 de febrero de 2011

La comunicación y la actividad son las claves para un buen envejecimiento

Autora : Raquel Suárez

laverdad.es


La comunicación y la actividad son las claves para un buen envejecimiento. La ociosidad y la falta de estímulo ponen en peligro la salud mental Cómo hacer que se sientan escuchados y mejorar la convivencia.

El objetivo es que la persona mayor se sienta feliz y realizada aunque haya tenido que hacer frente a las adversidades de la vida Cuatro de cada diez mayores sufren la agresión del entorno en el que viven.

Mantenerse activo y no perder la comunicación con otras personas son las claves para un buen envejecimiento, según el catedrático de Psicología de la Personalidad de la Universidad de Málaga Alfredo Fierro, en declaraciones a Europa Press. Fierro, que participó en el curso Envejecimiento Activo y Enfermedad de Alzheimer, organizado por la Universidad de Andalucía, considera que la soledad en las personas mayores debe combatirse evitando que se pierdan los lazos con los amigos y manteniendo cierta actividad social, aunque lo cierto es que esos contactos suelen producirse con la familia ya que, en muchos casos, han desaparecido ya los allegados de la misma generación.

El buen envejecer no se basa sólo en la ausencia de enfermedades mentales, sino en alcanzar una madurez en la que la persona se sienta realizada y feliz, en la medida de lo posible, "porque la felicidad tampoco es un estado perpetuo, sin embargo son personas que gozan de bienestar a pesar de que han tenido que hacer frente a las adversidades de la vida, como puede ser la pérdida de un ser querido", indica Fierro.


Barreras artificiales.

El medio rural es el más propicio para mantener esas relaciones sociales que tan beneficiosas resultan para el anciano. En estas zonas, es más fácil contar con una familia extensa donde, además de las personas unidas por lazos de sangre, cobra gran importancia el vecindario con el que la relación es mucho más intensa que en las ciudades. Como contrapartida, los núcleos urbanos ofrecen muchos más servicios y atención social a estas personas.


La calidad de vida de todas las personas depende, en gran medida, del medio en que viven y se desenvuelven. Si en la ciudad en la que viven encuentran barreras sus posibilidades de movilidad y comunicación con el entorno se verán reducidas.

Existen estudios que afirman que alrededor de un 25 por ciento de la población mayor se ve agredida por el entorno, esteporcentaje llega a un 40 por ciento, en las personas que sufren problemas de movilidad.

En la actualidad, existen una mayor concienciación sobre este problema que ha hecho que arquitectos, urbanistas y especialistas en el ámbito social proyecten soluciones para hacer las ciudades más accesibles. De este modo, se persigue que salir a la calle no sea una lucha contra los elementos creados por los hombres.

Esta sensibilidad ha calado en los ayuntamientos que procuran que los distintos espacios como jardines y edificios públicos adopten medidas de accesibilidad que permitan a las personas mayores con problemas de movilidad poder disfrutar de ellas.

También los transportes públicos están incorporando dispositivos para facilitar su acceso. Diversos estudios apuntan que la jubilación, en lugar de suponer una mejora para la salud y la calidad de vida, provoca en muchos casos un envejecimiento acelerado. Luis María Gonzalo, catedrático de Anatomía en la Universidad de Navarra y autor del libro Tercera edad y calidad de vida, (Editorial Ariel 2002) asegura que es posible actuar eficazmente para mejorar la calidad de vida en la tercera edad.

En este sentido, asegura que uno de los factores más importantes para el buen envejecer es ocupar bien el tiempo: "La ociosidad, la falta de estímulo para hacer cosas y la pereza mental son muy peligrosas" subraya.

Este experto, que ha dedicado más de quince años a la investigación del deterioro cerebral, explica los cambios que el envejecimiento produce en el organismo y explica cuál es la forma de actuar para que estas transformaciones se desarrollen de forma armónica.

El factor social

La jubilación, la soledad, la inseguridad, la dependencia y, hasta las creencias religiosas, son factores que juegan un importante papel en el envejecimiento y en la calidad de vida de las personas mayores.

Además de prevenir las enfermedades geriátricas, a través de la formación de los profesionales y aportando la suficiente información a las personas que se encuentran en esta etapa de la vida, es necesario intervenir en los citados factores para que las personas de edad puedan gozar de una madurez plena y satisfactoria.



Luis María Gonzalo incide en la importancia de realizar ejercicio físico puesto que disminuye la pérdida de masa muscular y ósea, propia del envejecimiento. La actividad deportiva, realizada con regularidad, mejora la capacidad aeróbica, la elasticidad articular, así como los reflejos y puede, incluso, mejorar y corregir algunas enfermedades.

Recuerda, por otra parte, que existen otros factores negativos para el envejecimiento como son el tabaco, el alcohol y un estilo de vida sedentario.

La dieta puede igualmente ser terapéutica si se siguen las recomendaciones de los expertos aumentando el consumo de frutas y verduras y disminuyendo las grasas. Las relaciones sociales son fundamentales para el individuo de todas las edades, sin embargo, muchos ancianos caen en el aislamiento.

La comunicación con el mayor a veces no es fácil y es necesario crear el canal adecuado. La convivencia con estas personas puede resultar muy enriquecedora si se tienen en cuenta las reglas que ofrecen los psicólogos.

En primer lugar, hay que otorgar un papel a la persona mayor, que puede ayudar y colaborar según sus gustos y cualidades. Casi siempre se muestran dispuestas a participar si se les pide. Algunas personas caen en el error de tratar a las personas mayores como si fueran niños. No hay que olvidar que son adultos por lo tanto hay que tratarles como tales y evitar convertirse en educadores de abuelos.

Conviene recordar que los mayores mantienen sus necesidades afectivas y también sexuales, es normal que deseen entablar nuevas relaciones. El amor es necesario para crecer y para que las personas puedan sentirse fuertes y saludables. Por último, la transigencia y la flexibilidad son indispensables para que la comunicación sea más fácil. Hay que aprender a tolerar los defectos propios y los ajenos si se quiere mejorar la convivencia.

Para mejorar la comunicación con las personas mayores existen voluntarios como los del Programa Sonrisas, de la Asociación de Educación para la Salud, que enseñan como abrir estos canales buscando un lugar idóneo y haciendo que se sientan escuchados.

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