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viernes, 17 de febrero de 2012

El orden de los factores no altera el producto





Autora   :   Doris Sánchez




Los últimos serán los primeros, dice la Biblia.  Sin darme cuenta presto demasiada importancia al lugar  en que aparezca mi nombre dentro de un listado de más personas,  me cambian de lugar y me duele porque creo estar haciendo un buen trabajo, que en vez de desmerecer casi hasta merezco un reconocimiento si no público, al menos en persona pero  no hay mejor reconocimiento que el inmenso placer de saber que tenemos unos objetivos en vida que de paso llegan a los demás, cada día se agregan más seguidores a la lista venidos de países tan distantes  que en mi vida jamás me pude imaginar, pero están ahí y con ello me basta.

En mis años de estudiante siempre me sentaba la primera en la fila porque era una de las alumnas más  participativas del aula,  o igual me colocaba  allí la profesora  de turno para mantener bajo control a ese terremoto que no se podía estar quieto un instante, inteligente  nunca lo fuí  pero astuta que no veas, cantaba, bailaba, hacía de maestra de ceremonias, obras de teatro en fin, sociable  como la que  más.


No escarmiento y me siento con sentimientos de culpa y lo explico, mi gran amiga de muchos años de mi vida siempre me dijo, no importa el lugar en que te coloquen,  sea donde sea demuestra siempre capacidad y entrega al trabajo, me lo decía en una etapa laboral de nuestras vidas donde éramos traslados  a distintos departamentos especialmente en aquellos casos que representaban un castigo.


Aún siendo “castigada” ella sacaba algo bueno, se crecía ante la desdicha y reía de satisfacción que incluso le llegó a compensar con menos trabajo o reducido horario de trabajo a diferencia del anterior. Cuando yo tenía tristezas y me sentía minimizada ella reía en mi cara y decía, no seas tonta, mientras estemos en nómina no pasa nada, qué más da que te pongan en un lugar u otro, lo importante es que estés.

 


Nos agotamos de tanto pensar, de imaginar cosas que únicamente están en nuestras mentes y que igual a las personas que organizan el juego ni les va ni les viene, nos ven como fichas o algo parecido, tal vez sin la menor intención o conocimiento de que el pellizco nos duele y tanto, yo soy muy sentimental y lo que menos hasta me quita las ganas  y el entusiasmo para seguir haciendo cosas que en principio nos causan agrado.


Cuando entramos en un mundo como el de la escritura nuestros tentáculos se expanden más allá de lo imaginado, si nos detenemos a pensar se nos va la idea, se nos pasan temas o titulares importantes de la actualidad o simplemente de lo que nuestro instinto periodístico nos indica.  Sabías que he despertado en la mañana para escribir algún titular que me ha llegado a la mente, creo que debo ir a hacerme un reconocimiento médico porque esto no es normal, despertar en la madrugada y encender el ordenador para escribir un artículo por temor a que más tarde ya no tenga la idea para hacerlo, pues o la cosa está muy bien o irremediablemente  mal, lo importante es hacer lo que nos guste y despertar cada día con una motivación para escribir nuevos temas que agraden a nuestros lectores.


He levantado el teléfono muchas veces para  hacer una pregunta pero lo cuelgo antes que me contesten porque de hacerlo defraudaría esos principios tan arraigados que me inculcara esa gran amiga, casi mejor dejo el agua correr, todo llegará a  su tiempo y tal vez sin hacer la deseada pregunta me llegue la respuesta.  Me prometí jamás en mi vida preguntar por qué??  Cuando haces las cosas bien y el ascenso se lo llevan otros igual pensamos oh, estoy pintada en la pared pero no es así,  cuando ando por las calles de Santiago y la gente me mira con insistencia, los primeros días pensé, andaré mal vestida?? cosa rara porque soy tan presumida que generalmente ando muy arreglada pero luego lo entendí, alguien me detuvo para preguntarme si yo era la que escribía, dije sí yo escribo  y de ahí que me entero que la gente me lee  y decidí involucrar en mi objetivo a  más gente  en un proyecto común.


Sigo creyendo que cuando nos vemos de frente con la gente confirmamos que existimos, que nos leen y que es lo más importante  al menos para una servidora, lo demás pasa a ser secundario.  Escribo desde siempre porque es una terapia, echar fuera todo lo que molesta  o agrada en mi interior, me abro para  alivianar mi  interior, me voy limpiando y de paso permito que entre a mi vida agua fresca, no busco más reconomiciento que el que la gente entienda que la vida no es todo hermoso ni todo dañino,  hay de todo pero saber lidiar con tanta variedad a veces nos supera y es ahí donde hay que echarle un par de ganas para saber nadar y guardar la ropa, para quedar en la superficie de los ríos y mares sin ahogarnos en el intento, yo pudiera escribir muchas cosas pero prefiero dar pequeñas pinceladas y un día publicar un libro que arrojará las verdades de mi vida, de momento aguanta,  recuerda que todo es del color y el tamaño que lo pongas.


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