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sábado, 6 de octubre de 2012

Ponte en su lugar


Autora   :  Doris Sánchez
 
Te juzgarán igual con amor o dureza, nadie te conoce mejor que tú mismo y tendrás que aprender a superar muchas cosas que igual no te gustan.  No siempre abrimos nuestro corazón, sentimientos, preocupaciones, mucha gente pasa profundas necesidades hasta de alimentos y callan porque consideran que es un asunto muy personal, esa parte no la entiendo pero sí entiendo que sin conocer tu interior nadie debe adelantarse a emitir una opinión o parecer.   Hay millones de españoles sin trabajo y no todos lo están porque van de discotecas todos los días de la semana y no pueden levantarse temprano para repartir currículum, hay muchos otros tantos desahuciados que se han quedado en la misma calle, viviendo de la caridad de vecinos, amigos, familiares o de entidades caritativas sin fines de lucro.  Todo el mundo puede tener un concepto de la vida, de su propia vida pero nunca de la vida de los demás porque sería pasar la raya que delimita la propiedad, transgredir los derechos del otro  y hasta faltar el respeto.  Siendo un poco comedido hasta deberíamos mordernos la lengua todas las veces que  quisiéramos  culpar a los demás por lo que no está en sus manos.
 
La gente no entiende y a veces  casi mejor sería intentar  hacer como que no se escucha nada pero es imposible,  ¿qué sabes tú de la vida del los demás? No sabes nada,  y considero que casi mejor si no puedes echar una mano, que te mantengas al margen  por respeto.  Hay palabras que hieren y  quedan grabadas, que   maltratan  la autoestima de  alguien que casualmente intenta salir a camino con sus propios recursos, no basta con pedir perdón, el daño está hecho.  Yo no puedo decir qué tantos esfuerzos hace nadie por cambiar su vida y saben por qué?, porque me basta con luchar por mi propia existencia, por alcanzar mis metas y culminar mis sueños con algo de energía.  A veces somos tan apresurados en colgar un cliché a los demás,  que nos invade un manto blanco que cubre nuestros ojos y nos anima a  meter el dedo en la llaga del  que ya está herido  y yace tendido en el suelo de la impotencia y la soledad, así no puede ser porque a Dios seguro que no le agradará.  Cuando  intentes mirar  la paja en el ojo ajeno, ve  hacia el espejo más cercano, colócate delante de él  y mira la paja de tus propios ojos, te disgustará mucho enterarte de que no eres tan perfecto, tampoco ejemplo para ser copiado por los demás.  Lo que hace grande al ser humano es la humildad, el agradecimiento, la solidaridad y hasta la compasión, la aceptación de los demás con sus defectos y sus virtudes, entre otras cualidades que igual  alguna de ellas  necesite yo  introducir en mi vida porque  no soy perfecta eso lo tengo muy claro,  pero se puede mejorar.  ¿Conoces los principales motivos por los que la gente se quita de en medio o al menos lo intenta? lo hace  por soledad, por la presión que recibe, por la falta de valoración, por no ser comprendida o por considerar que a nadie le importa, por el rechazo social y hasta familiar, exigencias laborales y escolares, por problemas económicos o sentimentales.  ¿Sabías que tú podrías ser responsable de salvar o que se pierda una vida?  La gente que  cae en adiciones, en la prostitución,  o la que desaparece voluntariamente de su entorno no lo hace porque sí, lo hace porque no se siente a gusto y desea poner un punto y aparte en su vida, te lo digo para que en lo adelante seas más cuidadoso con tus palabras.   Los psicólogos y psiquiátras tienen sus consultas saturadas, ellos son los que más están luchando  en favor de personas que no tienen claro si deberían estar en este mundo  en el que habitan pirañas que se reproducen con el viento.
Nunca permitas que nadie te haga llorar,  deja que sus palabras resbalen sobre tu piel    y cuando no tengas la respuesta adecuada,  casi mejor  es permitir  que  haga su entrada triunfal el silencio que  con el paso del tiempo sigue siendo más elocuente que la palabra.  No empujes al que está al borde del precipicio, sé prudente y evita  futuros remordimientos.
 
 

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