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domingo, 28 de octubre de 2012

¡¡Que no te importe nada, pero nada de nada!!



Autora   :  Doris Sánchez


A todos no habrá pasado alguna vez que ante  algún suceso que nos ha afectado interiormente demos por sentada una ignorancia que difiere del sentimiento interior, intentamos hacer que no nos ha afectado para nada pero por dentro,nuestro corazón roto de dolor siente muchas ganas de hacer algo, reprochar, reclamar, llorar, insultar, o  pagar con la misma moneda a quien nos ha causado malestar, aun fuera con su ignorancia.  Hace unos días mientras hablaba con una amiga le comentaba mi decisión de dejar que los demás actúen para ver la reacción, siempre llamando, enviando mensajes, preguntando qué tal estás y de repente  he obtenido la respuesta, mi factura telefónica ha bajado considerablemente, el que me necesite sabe donde localizarme le dije.  A veces nos duelen tantas cosas y  los demás apenas se enteran, esos pequeños detalles que  nos marcan  interiormente  y  me pregunto, y si les decimos que nos han herido, no creo pasará nada, o si?  Las personas somos muy diferentes unas de otras,  la cultura y hasta el origen determina muchas conductas y maneras de ser, la expresión y reacción en cada circunstancia, el ser detallista no es propio de todos, unos pasan más que otros de ese contacto directo y hay que saber aceptarlo y hasta perdonar pero nunca justificar,   toda relación (familiar, de amor o amistad) debe ser recíproca al menos así pienso yo.
 
Aguantamos el tirón y retenemos el disgusto o las lágrimas  para descargar todo el enfado ya a solas y donde esa persona que nos ha dañado no pueda vernos porque igual le invada una sensación de triunfo desbordante, aunque no siempre lo conseguimos, mi última vez ha sido calamitosa, he llorado como una magdalena precisamente delante de quien me había metido el dedo en la llaga y no sé qué me ha dolido más, si haber llorado en su presencia o el no haberle respondido con las palabras apropiadas y hasta con una sonrisa para poner el broche de otro triunfal, no pude y eso lo lamentaré   y me dolerá por mucho tiempo, porque de verdad me hizo mucho daño.   Una sonrisa en los momentos más difíciles es la mejor salida, aunque no nos garantice que  pudieran dudar de nuestro equilibrio mental, ¿de qué se ríe cuando la estoy ofendiendo?  pensarían algunos.  Las personas  somos susceptibles de fallar a los demás, con  meditación y alevosía o sin querer queriendo,  ese puntito de maldad lo tenemos todos hasta los   bebés de corta edad que supuestamente no se enteran de nada pero sí que saben manipularnos de la mejor manera, ¡¡o me coges  en brazos o chillo!!  ¿Alguna vez te has arrepentido por no haber reaccionado de otra manera ante el factor sorpresa?  pues que sepas que yo sí y muchas veces y si  pudiera devolvería la cinta  para corregir mis propios errores  ya  con todo  bien ensayado  para decir  o hacer lo que correspondía,  pero lamenteblemente ya es tarde.  No llores ni hagas pucheritos, no dañes tu maquillaje, aprende a detectar el problema y parar las cosas a tiempo, yo me prometo que nunca más volveré a llorar, trataré de que nimiedades no afecten mis días  ni  mi vida en general, la vida es tan corta que no merece la pena desperdiciar ni un minuto de nuestro tiempo todo lo contrario, multiplicar es crecer, es tranquilidad, placer interior y disfrute exterior, vaya mi especial reconocimiento para aquellos que nos aporten mejor calidad de vida, que pongan una mecha encendida en nuestras vidas evitando así el hacernos llorar, porque el que te hace llorar, dudo mucho que te quiera. 

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