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martes, 31 de julio de 2012

María Eugenia, un Mimo con nombre de Madre


Autora   :   Doris Sánchez

Durante los días de las Fiestas de Santiago de Compostela  suelo  salir a dar un paseo por el casco antiguo de la ciudad, estos días repleto de personas y  donde casi siempre encuentro algo que llama mi atención y pone en acción mi  olfato  periodístico  como una vez me dijera una persona que de paso recomendó a El Correo Gallego que me ficharan y al parecer escucharon su recomendación, permitiendo así el nacimiento de mi blog Crisantemos  en su edición digital    http://blogs.elcorreogallego.es/dorissanchez, debería darle las gracias? pues claro que  sí,  porque es de bien nacidos ser agradecidos.  Recreando  la  mirada por uno de los parques de esa transitada zona,  alcancé a ver a una chica con su cara y brazos pintados de plateado  de manera muy llamativa que  resaltaba aún más  con  su largo traje  de igual color  que su piel, y  en  su cabeza   llevaba un turbante para completar su indumentaria,  pensé que tendría que ser  uno de los mimos que estaban en la zona y  no me había equivocado, con  el sacrificio enorme que supone estar horas de pie y sin apenas moverse para  acompañar en  las fotos a  los transeúntes  que llegaban a su lado para  casar  alguna fotografía para llevar consigo de recuerdo de su visita al Apóstol Santiago, y con suerte conseguir que le dejaran algunas monedas como gratitud, que  según sus propias palabras  la cosa está cada vez más difícil porque la gente deja mucho menos dinero  que antes  y  tal vez por la crisis que vive España, lo que no entendí porque la gran mayoría   de visitantes eran extranjeros venidos de otros países donde la situación económica está mucho mejor que la nuestra.

Me  acerqué  a ella  (interrumpiendo su momento de descanso) como siempre hago con las personas que considero  interesantes para contar su historia,  me identifiqué  y al mismo tiempo le entregué  mi  tarjeta de presentación personal  que siempre procuro llevar conmigo para evitar  la desconfianza y evitar repetir el mismo discurso de presentación,  le pedí permiso para  escribir un artículo sobre su vida y trabajo  a lo que accedió sin problemas,   su nombre es María Eugenia, de nacionalidad rumana,  con residencia legal y domicilio permanente en Ponferrada, León.   Se traslada a  distintas ciudades gallegas donde  celebran  fiestas u otro tipo de actividades de importancia, en intención de  ganar algo de dinero para llevar a su casa donde siempre le esperan sus dos hijos y su marido que a falta de empleo queda al cuidado de los menores y del hogar hasta que ella regresa de trabajar.  Cargaba con sus pertenencias en varias bolsas por lo que  me quedó la interrogante de dónde se aloja durante su permanencia en cada ciudad ya que me dijo que suele durar varios días mientras duren las fiestas y recauda cada vez menos dinero pero  lo que sea le ayuda a paliar la terrible situación que en estos momentos vive junto a los suyos.
La vida es muy compleja y  hay una parte de la población que no tiene más recurso que estar dispuesto   a incursionar en  áreas laborales de las que no tienen el menor conocimiento  como lo es este caso, la necesidad tiene cara de hereje reza un dicho y nunca mejor empleado que en  las circunstancias que nos ocupa para tratar este caso muy particular pero que es el día a día de muchos ciudadanos españoles inmigrantes o no, toso en general intentamos buscar la salida en un túnel sin final cuyas luces se vislumbran a lo lejos pero que caminamos y le damos alcanzado,  este caso que para mi sorpresa  su autora me confirmó que no  lo estudió y que  aprendió a hacerlo por necesidad, lo que me dejó  positivamente  impresionada, yo pensaba que se hacían unos cursos con técnicas especiales para   dar una impresión tan perfecta como ella lo hace, me la imagino aguantando las necesidades propias de todo ser humano como lo más elemental que sería ir al cuarto de baño, tomar alguna o simplemente sentarse unos minutos para permitir la circulación especialmente en sus piernas, recuerdo que para ver los fuegos cada año en Santiago me he pasado sobre tres horas de pie y los siguientes días se me inflaman de tal manera que debo tomar antiinflamatorios para que vuelvan a su normalidad.
Una madre responsable que asume  de la mejor manera las necesidades familiares y por ello está dispuesta a seguir trabajando de esta forma,   por lo que solicita la colaboración de los que allí la ven   en busca del dinero honrado ganado con entrega y  gran sacrificio.  España está llena de personas que sacrifican hasta su salud con tal de evitar que sus familiares  no tengan acceso a las necesidades más básicas como la alimentación, Ole por ti María Eugenia, me ha encantado conocerte, te deseo lo mejor de la vida, que el sol siempre brille en tu vida y que la gente al ver las fotos que aquí publico te identifique y sepa que eres una gran madre y esposa.
Mi especial reconocimiento a los que  hacer de mimos se ha convertido en su fuente de trabajo, a esos que  hacen frente cada día a las inclemencias del tiempo, la Biblia dice vivirás con el sudor de tu frente, yo le agrego con dignidad y con la frente muy alta  porque ningún trabajo es deshonra.

Si alguien  conoce   a  María Eugenia  y  le pudiera hacer   llegar este artículo  se lo agradeceré inmensamente,  porque me consta que lo espera y le hizo mucha ilusión saber que yo escribiría sobre ella cuando le expliqué lo que  pretendía hacer con sus fotos y  los datos que ella me facilitó.

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