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lunes, 28 de marzo de 2011

En manos de terceros

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Lunes 23/03/2011


Opinión Cartas al Director


Doris Sánchez, Santiago



He leído sin sorpresa ninguna sobre la imputación judicial en contra de Ana Rosa Quintana y otros periodistas de su programa televisivo. No acabo de entender cómo en España los juicios, denuncias, imputaciones y fotos y demás, que comienzan en los juzgados correspondientes, se traspasan inmediatamente a los platós de televisión con primicia noticiosa, sobre todo cuando en ello se involucra a un famoso o enganchado a ello.

Es increíble que gente que trabaja en los juzgados sea capaz de filtrar delicadas informaciones que muchas veces ni han sido notificadas a los interesados. ¿Cómo se filtran estas informaciones y por qué? Filtrar informaciones judiciales es un delito y todo aquel que lo cometa debe ser rigurosamente sancionado, o separado del cargo por su falta de ética y confidencialidad.

Los programas del corazón, al parecer, últimamente tienen pocos temas a tratar y echan mano de asuntos judiciales cual si fueran los juzgados españoles, hacen abierta competencia a los organismos responsables de esas funciones, jugando a ser jueces y a llevar juicios paralelos sacando cuestiones personales que perjudican la dignidad de muchas personas, matrimonios, separaciones, liquidaciones de bienes gananciales, menores, sin que luego obtenga beneficios por reparación al daño ocasionado. Todo imputado tiene derecho a la presunción de inocencia.

Ya es hora de que se detenga esta ilícita práctica y que los que se dedican a filtrar informaciones, pasen a formar filas en las colas del paro en el Inem. Esas denuncias que llevan a las personas a un plató deberían ser desestimadas; es más, considero que inmediatamente una denuncia que es admitida a trámite debería sancionarse a todo aquel que fuera a un plató de televisión a tratar el tema y al programa que les entreviste por iguala.

No entiendo cómo un programa televisivo que cuenta con asesoramiento jurídico sea capaz de realizar una entrevista a una persona que paralelamente está inmersa en un procedimiento judicial. Sacar unas declaraciones ciertas o no, que afectan deliberadamente un proceso, es obstrución a la justicia y eso no se puede ni se debe permitir.

Ya es hora de que los programas televisivos respeten los asuntos jurídicos que no son de su competencia.

El Ministerio de Justicia tendrá la última palabra.


Enlace.
http://www.elcorreogallego.es/opinion/cartas-al-director/ecg/manos-terceros/idEdicion-2011-03-28/idNoticia-653344/

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