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martes, 22 de marzo de 2011

No pises las flores






Autora : Doris Sánchez


Llevo meses intentando redactar en mi mente un artículo sobre la violencia de género y he de ser sincera me ha costado mucho, primero porque conozco tanto del tema que con toda propiedad debo reconocer que no hay palabras exactas para definir tal barbaridad.


Se pisotea a la mujer de la manera más vil e inhumana, obligándola a vivir el resto de su vida con esas viejas heridas que nunca sanarán, las huellas exteriores dejarán de ser visibles pero las internas al día de hoy no hay especialistas tan perfectos que hayan logrado borrarlas. Lo llevas ahí colgado a ti como una maldición. Años de tratamiento psicológico y no consigues levantar cabeza, aún con ayuda de gente de tu entorno que intenta hacerte ver la vida de un modo diferente, tu auto estima rueda por los suelos y te bajas al suelo intentando recomponer esos pedacitos esparcidos por todos lados y ni el más fuerte pegamento logra recomponer tu vida para seguir hacia adelante.

Si hijos menores han presenciado violencia doméstica, también son víctimas marcadas y el recuerdo de los hechos les convertirán en violentos, inseguros o incapaces de controlar su conducta y emociones, también requerirán largo tratamiento psicológico. Lo peor cuando se pierde la vida, queda poco por hacer, se pudo haber hecho más, se pudo evitar la tragedia.

La realidad nos demuestra acciones muy diversas según el país en el que se generen los hechos, nadie puede justificar la violencia de género, decir se lo buscó es algo incomprensible, nadie es propiedad de nadie y la mujer generalmente es la más perjudicada en casi todas las acciones del diario vivir.


La mujer es menospreciada en muchos países, llegando en alguno de ellos a ser privada del derecho a la vida. En el ambiente laboral también es muy discriminada y por ello busca insistentemente el reconocimiento y el respeto a sus derechos, a la igualdad.

Ser víctima de violencia de género te cambia la vida, te roba la alegría y te sientes como una hermosa flor que se marchita porque alguien sin piedad la ha pisoteado y estrujado contra el suelo. Y si amas a ese hombre que te ha dañado o le perdonas o le sigues queriendo hasta que tu corazón indignado deja de aceptarlo dentro de sí y lo rechaza cual si fuera un órgano trasplantado en tu cuerpo.

El pasar el resto de una vida preguntándose porqué me lo hizo, yo no lo merecía, el ir a un juicio rápido en el generalmente no es bien tratada, anhelas una sentencia justa pero muchas veces el maltratador sigue libre sin cargos y como si nada huviese pasado, cuando generalmente ha pasado todo, rogando a Dios te toque un Juez sensible o que te pongan un buen abogado de oficio o privado si te pudieras pagar. Podrás conseguir tus propósitos pero nada conseguirá borrar los hechos como si nunca hubiesen ocurrido.

No pises las flores, no mancilles el honor de una mujer porque una mujer te ha traído al mundo o porque tienes hijas o hermanas. Cuando te sientas tentado a maltratar a una mujer mejor déjala, aparate de ella y permite que su vida continúe igual puede continuar la tuya, la mujer es un ser hermoso y por más que lo intentes justificar no merece ningún daño.

No quites la vida a una mujer, recuerda siempre que fue ella ha sido creación de Dios, para que sea tu compañera en la vida y en la muerte, en la salud y en la enfermedad, para que sea la madre de tus hijos y para que envejezca junto a ti a ser posible. Que te recuerden por tus cosas buenas y nunca por el daño que hayas podido causar. Que tu presencia sea fruto de alegrías sin llanto ni tristezas que sólo causan angustia y alto grado de infelicidad.

Me identifico contigo mujer maltratada, me solidarizo con esos hijos que han quedado huérfanos, con esos familiares destrozados encima de un ataúd porque un maltratador te alejó de ellos para siempre, sin darte siquiera la oportunidad de una defensa justa.

Si estás  aún con vida recuerda esto, no tienes que bajar la cabeza ante nadie, porque no has sido más que una víctima del abuso de poder, del machismo, de la posesión o expropiación de tus derechos. Sigue adelante y lucha por lo que te queda, hijos, familia, tu misma vida y demuestrate a ti misma que has sido el producto de una mala tasación. Que más adelante puede aparecer gente en tu vida que te valore, ese verdadero amor sin exigencias ni reproches, sin bofetadas ni gritos, ese amor incondicional que te elevará a un mundo lleno de estrellas y te dará una mejor vida, no renuncies a esta oportunidad, intenta aparcarlo todo y volver a empezar de nuevo, nunca es tarde para encontrar el verdadero amor.




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