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sábado, 26 de noviembre de 2011

Bailando el Aro (Hula Hula)




Autora    :  Doris Sánchez


 
He vuelto a ser niña por unos instantes, acabo de ver unas fotos tan hermosas que me hicieron recrean un tiempo de mi infancia en el que como toda niña era capaz de hacer muchas cosas a la vez, con esa gracia que envolvía mi larga melena rubia alrededor de mis ojos impidiéndome a veces la visión, pero no hacía falta porque correspondía a todo mi cuerpo contonearse  de una manera rítmica y constante para evitar que el aro cayera al suelo, ahí se perdía la prueba y yo me negaba a ello.


Alguien se ganó el cariño y respeto de sus amigas y hasta de los mayores al mantener un aro en movimiento por todo su cuerpo, desde la punta de los dedos hasta sostenerlo de manera magistral con el pie?  pues sepan que en mi niñez yo pude hacerlo y no vean el tiempo que aguantaba, que si pa rriba, que si pal centro, ahí era donde más me gustaba, cadera pa la derecha y pa la izquierda, y venga movimiento ja ja ja  y en competiciones más avanzadas había que pasarlo de una niña a otra, los chicos no se apuntaban porque decían esos juegos eran de niñas,  esos tiempos tan hermosos en los que no cabía la preocupación, llorar lloré como todo niño pero lo que más recuerdo son esos momentos placenteros de juegos con las cocinitas, muñecas, a ser mamá o profesora, médico o mujer enamorada. Nos dejaban ver telenovelas pero nuestra parte favorita eran las declaraciones de amor, besos, caricias, celos, enfados y reconciliaciones, pequeñas pero muy románticas, eso que quede bien  claro!!


Alguien recuerda esa práctica de besos delante de un espejo??  que no te tiene que dar vergüenza mujer, todas lo hicimos y hasta con los ojos cerrados, una pasada eso de aprender a besar en solitario para estar bien aprendidas y saber corresponder a nuestro príncipe azul cuando llegue claro está.  Esa cabecita loca como dice una canción, tiempos adorables que me niego a olvidar. 


Nos hacemos mayores y esa magia se va desapareciendo como por arte de magia, llega la triste y cruda realidad, tenemos que poner los pies en la tierra y el príncipe azul igual se convirtiera en sapo o el sapo en príncipe azul, la vida dando vueltas como una ruleta, una marioneta de colores o un aro con sus tonos milticolores que ante el movimiento se transforman en una belleza sin igual.


Casi mejor soñar mucho y a ser posible seguir con los ojos cerrados, que nuestras madres sigan ahí a nuestro lado corriendo las cortinas para que en vacaciones siguiéramos durmiendo hasta media mañana mientras ellas lo hacían todo, limpieza, ir al mercado, cocinar y es una pasada, ahora ya soy mayor, mi madre no está  a mi lado para darme esos mimos (está en Dominicana) y aunque intente bailar el aro ya mi cuerpo no tiene ni la gracia ni la delgadez para un baile tan complicado,  ya son 54 años los que tengo y a partir de ahora hay que cuidar los huesos, bailes de merengue controlados y casi mejor sigo escribiendo así me evito tener una fractura, si alguna puede bailar un poco el aro, que lo haga porque recordar es vivir.


 Tomado del artículo de Lore Sánchez (Fotografías por Doris Sánchez) que no soy yo!!



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