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sábado, 19 de noviembre de 2011

¿¿Me quieres??




Autora   :   Doris Sánchez



Alguien duda de los verdaderos sentimientos de su pareja o enamorado??? Ya lo sabía,  la gran mayoría  y de ambos sexos ha levantado la mano y eso tiene una  explicación.  Las personas tenemos mucho temor a que nos hagan daño,  que se juegue con nuestros sentimientos cuando  nos hemos entregado completamente y sin reservas a una persona.  Envidiamos a la tortuga porque posee un caparazón tan duro que aún queriendo pocos le pueden dañar y cuando se siente amenazada esconde su cabeza.

Es una interrogante que muchos hemos  tenido  sin resolver a lo largo de nuestras vidas y con distintas parejas.  Desconfiamos,  pero a la vez nos entregamos  completamente y a veces a destiempo, en lugar de ir entregando cantidades dosificadas de sentimientos como si fuesen  compras  al detalle,  tan  populares  en los colmados caribeños.

Las dudas, celos, desconfianzas, sospechas, incertidumbre, intriga (más que si fuera una película de espionaje) esa agonía permanente que nos quita la calma, la paz o la tranquilidad.  Ese constante interés por revisar el móvil de nuestra pareja, escuchar sus llamadas, controlar sus  movimientos, interfiriendo a veces en ese espacio al que toda persona tenemos derecho, estemos comprometidos o no.

Tememos tanto a la infidelidad que a veces nos hacemos partícipes y motivadores a que ello ocurra, especialmente en medio de discusiones  solemos invitar a nuestras parejas a buscarse a otra por tal o cual motivo  “búscate otra que te aguante” igual la encuentra por algún lado, pero seguirá contigo porque desea  estar a tu lado.
Los tiempos en pareja son muy bonitos, siempre y cuando no sea empañada por la sombra de las dudas.  Cuando hay sinceridad, fidelidad, consideración y mucho respeto, es como buscar una aguja en un pajar pero aseguro que se encuentra, porque existe.  Los caminos  en pareja a veces son tormentosos, la situación económica entre otros factores están dañando gravemente a  matrimonios o parejas de hecho  que se destruyen  sobre viviendo  los buenos, los auténticos, los que saben lo que quieren y valoran lo que tienen.
A ver si dejamos de desojar esa margarita con el tan anticuado me quiere, no me quiere y aprendemos a vivir  con tranquilad  dejando los suspiros para alegrías en lugar de disgustos.  Que  el que tenga pareja le  empiece a  mirar  con otros ojos, los del amor y  la satisfacción de estar juntos, la vida es corta y lo mejor es vivirla   con quien  se deba   y lo mejor que se pueda.


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