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lunes, 24 de octubre de 2011

Andanza de media noche


 Autora   :    Doris Sánchez


Estaba  siendo metida bruscamente en un coche de Policía, no tenía claro de qué se me acusaba pero según la cara  que ponían los policías tenía que ser algo  muy serio.  Me tiraron como una bolsa    de papel muy estrujada de tanto usarse pero mi ímpetu me decía, tienes que luchar con uñas y dientes,  abrí mi bolso y entre muchos objetos que siempre acostumbro llevar en el había  una pequeña bolsita con un polvo blanco  que si no era talco tenía que ser alguna sustancia estupefaciente o sea droga, con alto y desafiante tono de voz a los allí presentes,  mientras levantaba mi mano derecha  que sostenía aquella  bolsita, ustedes saben lo que han hecho, esto no es mío y uno de ustedes lo ha metido en mi bolso, por eso  me han detenido y no hay derecho.  


Me ensarté en una lucha desesperada en intención de dejar muy clara  mi inocencia ante el chantaje del que estaba siendo objeto.  Una vez más me salía ese gallito qui-qui-ri-quí que llevo dentro  y que se fortalece sobre manera ante la adversidad. 


No puedo explicar cómo acabó el tema con mi injusta detención pero en pocos minutos  he llegado hasta la casa que tenía alquilada en la Ave. José Contreras en Santo Domingo y me encuentro con una señora que estaba allí dentro aparentemente haciendo vida normal como en su casa, pero era mi casa.  Al verme llegar toda desencajada y con evidente signos de agotamiento me dijo,  yo te pido disculpas me he metido aquí sabiendo que en esta casa vive alguien más, poco me importó sus comentarios porque en la parte exterior a la ventana se mantenía una conversación entre mi casera y su hija en la que esta última le reprochaba que era un delito alquilar una vivienda cuando aún vivía gente en ella, no necesité escuchar más, salí como una fiera y me planté ante ambas reclamando su acción y amenazante dije, mi abogado se ocupará de denunciarles por violación a la ley.
Era inaceptable ver  mis cosas repartidas por toda la casa y a expensas de ser usadas por una señora desconocida que estas dos impresentables habían colocado en mi vivienda, esa en la que yo seguía siendo la inquilina.  Levanté el teléfono y llamé a mi abogado que  era el mismo que una vez casualmente me había quedado bastante mal y que hoy descansa en paz.  Llamé y quedé en ir hasta su despacho para que iniciara los trámites de la demanda.  En tono más bajo escuché a la hija que seguía reprochando a su madre de igual manera, te lo dije mamá, no tenías que haber hecho eso.   Salí de viaje y como tardaba en regresar igual pensó que me había muerto y necesitaba disponer de un bien que en derecho jurídico  me había cedido mediante un contrato de arrendamiento.

 Algo  intentaba interrumpir mi agobiante vida y sin  pensarlo dos veces,  con un solo dedo callé el sonido que me intentaba  interrumpir en un día muy agobiante (era el reloj despertador).
Luces venidas de algún lugar se encargaron de darme una explicación,  al moverme tan a gusto  y esbozando una  sonrisa de agradecimiento a Dios me alegré de ver las mantas rondando por el suelo, acababa de despertar de una tortura que aparentemente se llamaba vida, de un día tan marcado por el infortunio y la adversidad.  

En un solo día  o mejor día en un instante y a mitad de la noche me he visto ante  las  puertas de un desahucio o en la  cárcel.  Estuve a punto de ser o traficante o consumidora de drogas sin ser  fumadora. 

Nada mejor que reconocer que lo  había pasado, que todo había sido fruto de  un sueño desgarrador  que me llevó rápidamente a tomar un enorme vaso de agua y luego a mirar mi reloj despertador en el que pude comprobar que eran exactamente eran las 12 del día!!!  Ahora tenía que pensar en qué hacer, si ir a la ducha o prepararme el desayuno o tal vez la comida, estaba toda perdida, me dolía el cuerpo por la caída del pasado sábado que a tantos amigos hizo disfrutar y que en su momento yo también reí, pero hoy parece que en medio de tanto forcejeo me hicieron alguna magulladura  de las que  debo recuperarme. 
Algunas veces los sueños son malos  y despertamos agradecidos  porque no eran parte de la realidad pero si en contrario soñamos cosas más que agradables no nos perdonamos haber despertado,  mi corto día de hoy ha sido de grandes alegrías que luego compartiré con vosotros, si quieres algo pídelo con el corazón y se te cumplirá.

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