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sábado, 22 de octubre de 2011

Una caída graciosa





Autora   :   Doris Sánchez




La noche del sábado suele ser genial para muchos que salen a divertirse en compañía de familiares y amigos, pero esta no era la mía porque apenas unas esquinas de mi casa y cuando pensaba que lo iba a  pasar genial en compañía de una amiga, he caído como Tv. de plasma montado en una estantería de poco soporte.  Así sin previo aviso y sin que mi amiga pudiera sujetarme ahí estaba yo con falda y tendida en el suelo casi mordiendo el polvo, lo peor de todo señoras y señores es lo que siempre pasa al que se cae y tan solo levantarse es eso, mirar hacia todos los lados en busca de qué??   eso, en buscad  de cualquier mirón que se esté riendo de tu desgracia para fulminarlo con la mirada o contagiarte con su risa burlona, generalmente quedas tan impactado que no sabes cómo reaccionar pero claro tengo a mí en particular me puede la risa.



De volver a casa nada, ni a cambiarme el vestido ni las  hermosas panty medias  negras con unos calados preciosos que para mala suerte se me rompieron justo  en el lugar que me hiciera un enorme raspón  de lo más mono, a seguir hacia el centro de la ciudad a contagiarnos con la alegría de la gente que suele salir de paseo los sábados, los jóvenes con su habitual botellón, las parejas a tomar vinitos y más. 



Lo importante no es caer, es que no traiga consigo consecuencias perjudiciales para la salud y el resto de la vida de quien la sufre.  Si alguien se cae en tu presencia por favor controlate porque no hay mayor humillación que ver desde el suelo que alguien ría por tu caída, en mi caso me dejo llevar y contagiar con la risa de los que a costa mía y sin pagar peaje disfrutan el momento, qué le vamos a hacer, agradecida estoy por haberme podido levantar sin  más daño que un raspón y la rotura de mis hermosas medias negras que estrenaba.





 

No podía dejar de vigilar colocar las medias en su lugar para que no se viera el roto pero aún así he disfrutado una noche fantástica, los vinitos y la preocupación de mi amiga me hicieron sentir muy a gusto. Habrán notado que ante una caída todo el entorno se vuelca en mimos y detalles??? pues eso me encanta y hoy me ha pasado, me he sentido como una niña pequeña a la que regalan un detalle por estar enfermita.
 
 
 
Me duele todo el cuerpo, la cadera porque apoyé en ella en la caída, las dos palmas de las manos porque en el intento de evitar lo peor me apoyé en ellas pero lo que tengo muy claro es una cosa, que no no caemos jamás sabremos si seríamos capaces de levantarnos, si lo conseguimos la verdad que habrá valido la pena haber caído una y mil veces.
 
 
 
Recuerdo un hermoso anuncio de la televisión Dominicana en el que aparecía un padre atravezando un pequeño riachuelo, iba despacio sobre las piedras y le decía a su hijo pequeño que le seguía, hijo ten mucho cuidado, el hijo le respondía, papá ten cuidado tú, porque yo sigo tus pasos. Gracias a Dios mis hijos no iban detrás mío porque ya son adultos y viven sus propias vidas, pero la verdad, te puedes imaginar que mi caída les huviese arrastrado a ellos también, pues no me lo quiero ni imaginar.  Si mi madre huviese estado cerca, con toda seguridad me huviese comido a besos  pero está muy lejos aún así, la he echado de menos justo en ese momento.




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