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martes, 9 de agosto de 2011

Hombre rico y el mendigo






Una reflexión  de autor desconocido para mí



Un hombre rico le regala a un hombre pobre una canasta de basura, el hombre pobre le sonrió!! y corrió con la canasta, la vació y la llenó de flores y se la regaló, al regresar..., el hombre rico se asombró y le preguntó: "porque me has dado flores?, si yo te di basura!!!", el hombre pobre le dijo: "porque cada quien da lo que tiene en su corazón....


Pd.


En las escrituras de la biblia, escritores, personas influyentes en vida o ya fallecidos, las palabras de gente sabia o gente mayor, enseñanzas que en pocas palabras nos dejan un mensaje contundente, una invitación a la reflexión o simplemente ayudarnos a poner los píes sobre la tierra. Es muy malo transmitir lo que sentimos dentro, en especial cuando dañamos a terceras personas, cuando nuestro corazón no está sano lo reflejamos en el trato hacia los demás, tan malo es que cuando estamos enfadados o padeciendo una situación de salud, familiar, sentimental o económica cargamos las culpas a quienes están cerca de nosotros aún teniendo estos la buena intención de obrar en nuestro favor, hay gente que hasta culpa a Dios de sus desgracias y se aísla dentro de un mundo de soledad en el que coloca trincheras infranqueables con acceso denegado a toda persona.

La gente pudiente tiene un gran dilema, que si se descuida entra en un mundo en que solo cabe su propio yo y su entorno más cercano, se alejan del mundo y de lo que en el mismo.


Un día cualquiera alguien cuelga estas palabras en su facebook, me gustan y las comparto con mis amigos quienes de inmediato las copian y comparten con sus amigos, se hace una cadena igual hacen cadenas de oración, de solteros, amantes de los toros, del folklore de cada región o país, de tendencias partidistas en partidos políticos, es increíble como la gente se identifica con lo que le gusta, por ello he decido traer esta reflexión de momento anónima hasta que localice su autor.



Leo y vuelvo a leer esas líneas, intento verme identificada en ellas y lo mejor conseguir la respuesta, saber de qué lado estoy y la verdad que me gustaría estar del lado del mendigo porque cierta mente estando del otro lado nada hay que piedad, sencillez, amor al prójimo, un alma vacía carente de toda sensibilidad, lamentablemente a ello estamos llegando, las personas están pasando de esos valores esenciales de la vida, la parte que no es material, la que no se toca ni se ve, gozamos tanto lo que tenemos que no queda tiempo para pensar en los más desfavorecidos y ese toque de atención nos viene muy bien, que nos recuerden lo que estamos olvidando y que un día nos puede pasar factura.




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